Resumen Semanal de la Parashá

Moshé realiza el censo de las tribus Levitas de Gershón, Keat y Merarí, asignándoles responsabilidades sobre el Mishkán (tabernáculo).
Se mencionan tres tipos de impurezas que impiden el contacto con otras personas.
Se habla sobre el nazareo, que puede ser hombre o mujer, el cual se aparta buscando la elevación espiritual cumpliendo con dejarse crecer el cabello, absteniéndose del vino y del contacto con cadáveres. En la Haftará de esta semana se menciona al nazareo por excelencia: Sansón.
Se menciona también el caso de isha sotáh o de la sospecha de adulterio, estableciéndose un complicado procedimiento para determinar la veracidad de las dudas o celos del marido, denominado “aguas amargas”.
Luego se establece Birkat Cohanim, la triple bendición sacerdotal que leemos diariamente en la Amidá, recitamos a nuestros hijos en Shabat y escuchamos en Yom Kipur de boca de los Cohanim presentes en la sinagoga.
Finalmente, se detalla largamente los presentes y dádivas entregadas por cada uno de los príncipes de las doce tribus de Israel con motivo de la inauguración del Mishkán.

Mensajes Para la Vida

Shivim panim la Torá... "Como un martillo que golpea una piedra y la rompe en muchos pedazos, y cada uno conserva la esencia de la original con sus propios matices" (Rashi)
Así es la interpretación de la Torá...
 
 

Se cuenta la historia de una rica heredera inglesa que vivía en la India y que preparaba en su exquisita mansión, un gran evento social. Para ello no había tenido reparos en traer lo mejor de Inglaterra: viandas sofisticadas, muebles lujosos, las mejores telas y licores, y por supuesto, un mayordomo inglés. Su mansión tenía hermosos jardines y parques, con infinidad de jardineros y otros sirvientes. Revisando el jardín por enésima vez descubrió en un rincón del parque, bajo un añoso árbol, hojas secas caídas sobre el césped que rompían la armonía de su hermoso jardín. A gritos exigió una explicación. Se le informó que el hombrecillo que tenía a cargo la limpieza ese sector del parque no había asistido en la mañana.

Luego del almuerzo, el hombre se presentó ante la mujer, quien furiosa lo increpó duramente durante largos minutos. Finalmente, y antes de despedirlo, milady le consultó al hombre cuál había sido la razón tan poderosa que le impidió cumplir con su diaria labor. Sólo en ese momento, y siempre mirando hacia el suelo, con voz trémula y humilde el hombre dijo: “Esta mañana murió mi pequeña hija, mi única hija, y falté pues tuve que llevarla al cementerio y dejarla allí”. Milady sorprendida le miró por primera vez y se sorprendió de que aquel hombre tuviera hija, tuviera esposa, y pudiera sufrir, como ella. Y no supo qué decir.

Nasó es la Parashá más larga de la Torá. Una enorme porción de ella nos relata las ofrendas de los príncipes de Israel para el Mishkán. Leemos que cada día, un príncipe de cada tribu acercó su ofrenda. El primer día se presentó Nasón ben Aminadav, príncipe de la tribu de Judá. Su ofrenda es descrita con gran detalle. Al día siguiente, le tocó el turno al príncipe de Isasjar. La Torá da el nombre del príncipe y describe con gran detalle su ofrenda. El texto sigue con el relato de lo ocurrido cada día: durante doce días, un príncipe de cada tribu entregó su ofrenda, la que es descrita siempre con gran meticulosidad.

Lo curioso es que ¡las ofrendas de cada príncipe eran exactamente idénticas! Resulta claro que el texto podría habernos dado los nombres de cada príncipe y la ofrenda total. Es sólo cuestión de dividir por doce para saber qué trajo cada uno. Si además observamos que en Números7:84-88 se efectúa un resumen de todas las ofrendas podemos preguntarnos: ¿Para qué repetir doce veces tantos detalles cuando se tiene el resumen, que a fin de cuentas es lo que importa?

Sabemos que en la Torá no hay palabras de más ni de menos. ¿Cómo entender esto? El mensaje obvio es que todas las ofrendas son importantes, todas y cada una de ellas. Por ello es importante cada uno de los días de ofrenda. Por ello cada día está descrito en la Torá, por ello cada nombre de cada príncipe está escrito en esta parshá así como la donación detallada de cada uno de ellos.

¿Qué aprendemos para aplicar en nuestra vida cotidiana? Que la actitud es importante, que cada persona es importante, que debemos tomar nuestro tiempo para escrutar el semblante de cada uno de nuestros semejantes, no sea cosa que nos suceda lo que a milady, y que tarde descubramos que frente a nosotros hay otro ser humano donde antes había sólo un paciente, un alumno, un subordinado, un amigo, un conocido, alguien que probablemente hemos convertido en un objeto por la vorágine de la vida actual.