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Parashat Noaj
Las 7 leyes de Noé
A través de nuestra milenaria historia, el pueblo judío no se ha
caracterizado por ser una religión proselitista. Creemos en la hermandad
universal y que cada ser humano debe hacer el bien y mejorar el mundo en
el cual vivimos. Por ello, cada religión, en tanto persiga estos
objetivos, es vista como un camino para acceder a D´s y desarrollar la
vida del ser humano sobre la faz de la tierra.
De acuerdo a nuestra tradición, un judío está obligado a cumplir 613
mitzvot. Las personas no judías por su parte, están obligadas, de
acuerdo a la tradición judía, a cumplir con siete preceptos que le
fueron entregados a los descendientes de Noé. De acuerdo a Maimónides:
“Seis preceptos le han sido entregados a Adam: la prohibición de
idolatría, de blasfemia, de asesinato, de incesto, de robo y el
mandamiento de establecer cortes de justicia….. un precepto adicional le
fue entregado a Noé: la prohibición de comer una extremidad de un animal
viviente, como está escrito: Pero carne con su vida – su sangre – no
habréis de comer. Lo que resulta de esto es que son siete los preceptos”
(Maimónides, Libro de Jueces, Tratado de Reyes, 9:1).
El Rabino Edery, basado en el comentario de Abarbanel, explica que estas
leyes son una respuesta a los posibles temores que Noé y sus hijos
pudieron tener al salir del arca. Primero que su sociedad ha
desaparecido por completo y él debe restaurarla. Segundo que a su
alrededor hay más animales salvajes que seres humanos. Tercero que
deberían buscar, a pesar de la destrucción y la desolación, fuentes de
alimento para sobrevivir. Y cuarto, que frente al temor de dificultades
y carencias, este pequeño grupo humano salvado del diluvio, empiece a
autodestruirse.
De esta forma, las siete leyes de Noaj constituyen un primer esbozo de
legislación humana, dirigida a toda la humanidad en su conjunto y que
busca la creación de un mundo mejor, donde los seres humanos podamos
vivir en armonía y desarrollar todo nuestro potencial. Leyes que buscan
el entendimiento de la humanidad, santificando nuestra vida y mejorando
el mundo en el cual nos toca vivir.
Shabat Shalom!
Rabino Marcelo Kormis.
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