Resumen de la Parashá Ve zot Haberajá

La Parashá Ve Zot Haberajá, es una Parashá maravillosa, pero que sin embargo rara vez es estudiada con el mismo nivel de profundidad que las demás Parshiot. Esto se debe a que es un Parashá que no se lee los días sábados por la mañana, días en los que por lo general se reúnen grupos de estudio de la Parashá en las Sinagogas, sino que se deja para ser leída en Simjat Torá.

Es por eso que en este Torat Jaim, quisimos dedicarle un espacio a esta porción de la Torá.

Nuestros Sabios han notado que la última palabra de la Torá es “Israel”, mientras que la primera palabra de la Torá (la cual se lee inmediatamente después de haber terminado Ve Zot haberajá), en Parshat Bereshit, es justamente “Bereshit”.

Si juntásemos la última letra de la Torá con la primera, formaríamos la palabra “LeB”, “Corazón”.

Un hecho muy importante que nos ayuda a comprender un poco mejor el objetivo de esta Torá maravillosa que D’s nos reveló.

Quisiera compartir con ustedes una Mishná de Pirkei Avot que dice:

“Cierto día Rabí Iojanán dijo a sus discípulos: ‘salid y buscad cuál es la buena senda a la que el hombre debe adherirse’.

Rabí Eliezer dijo: ‘Un enfoque positivo’.

Rabí Ieoshúa dijo: ‘Un buen amigo’.

Rabí Iosé dijo: ‘Un buen vecino’.

Rabí Shimón dijo: ‘El que prevé consecuencias’.

Rabí Eleazar dijo: ‘Un buen corazón’.

Contestóles el maestro: ‘Prefiero las palabras de Eleazar ben Araj (un buen corazón), pues ellas incluyen todas la vuestras.’” (Avot 2:13).

La Torá nos muestra el camino a seguir en nuestras vidas a través de las Mitzvot. Pero si ese camino no es abordado desde un buen corazón, nunca podremos cumplir realmente con la voluntad de D’s. El ser humano puede cumplir las 613 Mitzvot de la Torá, y aún así ser un malvado si no las acompaña de un buen corazón.

La Torá que leímos durante un año está terminando, la Torá que nos ha enseñado innumerables leyes y normas de conductas llega a su fin, pero no sin antes recordarnos que de nada sirve atiborrarnos de prácticas y rituales si no nos preocupamos de purificar primero nuestro corazón, para que las enseñanzas maravillosas de nuestra Torá puedan brillar con todo su esplendor.

Shabat Shalom