Ajarei Mot / Kedoshim
La particularidad de Am Israel


Esta semana centraremos nuestro estudio en la segunda parasha de este shabat: Kedoshim. En ella, D´s le pide a Moshe que instruya a toda la congregación de Israel a ser kedoshim, santos. Según Rashi, la instrucción de kedoshim debe ser entendida en el sentido de separarse, intentando mantener nuestra particularidad con respecto a los demás pueblos. Al mismo tiempo, dice Rashi, debemos mantenernos separados de cualquier trasgresión o desobediencia a una mitzva.
El rabino Pinjas Brener, en su libro “El dialogo eterno”, nos recuerda que efectivamente desde el comienzo de nuestra historia, hemos intentado mantener esta individualidad con respecto a los demás pueblos. Según el Midrash, Abraham se llamaba el hebreo, porque él se situaba en un ever, en una orilla del río, mientras el resto de la humanidad estaba en la orilla opuesta. Abraham enfrentó al mundo y lo estimuló con su creencia en una sola divinidad, logró descubrir la fe monoteísta y transmitirla a las futuras generaciones. Golda Meir se refirió a esta particularidad cuando señaló en el seno de las Naciones Unidas que cada una de las naciones que la integra, tiene alguna afinidad especial con alguna otra, ya sea por pertenecer al mismo bloque ideológico y político, por razones culturales o históricas, por compartir el mismo idioma o religión. Pero el caso de Israel, decía Meir, es único. No comparte ni el idioma, ni la religión con nación alguna. Israel es diferente, Israel es único entre las naciones.
Es erróneo y arrogante presumir que esta elección con la que fue bendecido el pueblo de Israel se trata de una superioridad sobre otros pueblos. El mismo judaísmo nos enseña que debemos respetar, amar y acercarnos a nuestro prójimo, independiente de su religión, credo o raza. La elección divina debe manifestarse entonces como una responsabilidad individual. Responsabilidad que debe expresarse en la firmeza de nuestras convicciones y en la disposición a mantenernos fieles a nuestros principios. La santidad no tiene que ver con un concepto abstracto, lejano a nuestra vida. La santidad en el judaísmo requiere de nuestro compromiso y practica, asegurando de esta forma la continuidad y la supervivencia de nuestro pueblo.

Shabat Shalom!
Rabino Marcelo Kormis