Resumen de la Parashá Nitzavim

Cuenta una historia que dos niños se encuentran en el patio de su escuela, y uno le dice al otro:

—Hoy, el “profe” nos enseño todo respecto al animal más grande y poderoso del mundo.

—¿Y qué les dijo?

—Nos contó que mide como un poste luz de alto, que son capaces de derribar un edificio con su cola y que comen toneladas de alimento.

—¿Y donde hay uno de esos animales? ¡Quiero conocerlo!

—Dijo el profe, que se los puede ver en el Museo de Ciencias Naturales.

—Pero como, ¿no existe ninguno vivo? ¿Pero si se supone que es el más poderoso? ¿Cómo no quedan más?

—Mira, el profesor nos dijo algo así como que había comenzado a cambiar el clima y estos animales, llamados Dinosaurios, no supieron evolucionar, por lo que perecieron todos y hoy sólo quedan restos fosilizados.

Nuestros jajamim quisieron que luego de una Parashá llamada “Nitzavim”, venga otra llamada “Vaielej”.

Nitzavim significa: estar parados con firmeza, mientras que

Vaielej significa: y caminó, lo cual nos habla de un concepto de avance.

Nuestros Rabinos nos enseñan que la única manera de generar continuidad en el Pueblo de Israel, y no terminar siendo piezas de un Museo, como los dinosaurios del cuento, es uniendo estos dos conceptos: Nitzvim y Vaielej.

Nitzavim: Estar firmemente parados.

Esto significa poder incorporar a nuestras vidas los valores eternos de la Torá, estudiarlos, entenderlos y asimilarlos, para después pararnos firmemente, o sea no ceder a los valores paganos que intenta imponernos la sociedad.

Pero también debemos ser

Vaielej:

O sea avanzar en la forma de ver el mundo, pues lo quieras o no los tiempos cambian.

Pero, insisto en que no podemos generar continuidad si no logramos unir estos dos conceptos. Pues somos testigos de lo que pasa si solamente seguimos uno de los dos caminos. Si sólo somos Nitzavim, si insistimos en no movernos, en no cambiar nada. Aquellos que dicen no se debe tocar nada porque la Torá nunca cambió, entonces nosotros no somos quienes para venir a cambiar las cosas. La Torá nunca cambió... ¿La Torá nunca cambió porque cambiaron las condiciones sociales? Mira, en el Libro de Génesis se nos dice que nuestro patriarca Iaakov tenía dos esposas más dos concubinas, si yo le propusiera eso a mi esposa, creo que esta noche y quizás las sucesivas duermo afuera. Y saben por qué, porque los tiempos cambiaron y los Sabios de la antigüedad supieron adaptar nuestra tradición a las nuevas condiciones de vida.

Aquellos que hoy sostienen una postura de Nitzavim, lo único que logran es que realmente la Torá no nos signifique mucho para nosotros, puesto que no nos sentimos reflejados (muchas veces con justa razón) en sus enfoques.

 

Pero ojo, que también hay gente que pretende imponer la postura de ser sólo Vaielej. Eliminando por completo, no sólo formas, sino que la mayoría de los valores eternos de la Torá que nos caracterizan como pueblo, y en aras del progreso se olvidan de la santidad Shabat, de la Kashrut, la Tefilá, etc.

El Movimiento Conservador, cuyo lema es "Tradición y cambio" nos muestra el camino para lograr continuidad, para que tanto nosotros como nuestros hijos podamos encontrar en la Torá las respuestas para nuestra vida cotidiana. Tradicón: Nitzavim, y Cambio: Vaielej.

Conservar el contenido, adaptar las formas.

Una de las personas que ha definido estos dos conceptos de una manera muy clara para el hombre del Siglo XXI fue sin duda el Rabino Marshall Meyer Z'L. El Rabino Meyer, fundador del seminario Rabínico latinoamericano de Buenos Aires decía: "El judío debe ser capaz de sostener la Torá con un mano y el periódico con la otra".

La Torá con una mano y el periódico con la otra.

Sólo así podremos vivir nuestro judaísmo al servicio de la mejoría del mundo.