Cartillas de judaísmo

Cartillas de judaísmo

MITZVOT(15)
(Continuación)

 I PRECEPTOS POSITIVOS ( MITZVOT ASÉ)

Grupo 2  El Santuario, el Sacerdocio y los Sacrificios.

71.-QUE DETERMINADOS PECADORES OFRENDEN UN SACRIFICIO ‘ASHAM’

Es el precepto con el cual se nos ordenó que todo el que transgrede determinados pecados, que ofrende un sacrificio Ashám  y le será expiado. Como está escrito:

“Si un alma cometiere un pecado por error con relación a las cosas santas del Eterno, traerá como ofrenda un carnero sin defectos del rebaño y lo valuarás en ciclos sagrados de plata, como ofrenda de culpa (asham)” (Levítico 5:15)

“Si un alma pecare contra el Eterno negando a su prójimo lo depositado o lo confiado en su mano, o robándole o perjudicándolo en algo”; “ o hallare cosa perdida y lo negare, o jurare en falso respecto de las iniquidades en que incurrió” (Levítico 5:21-22)

“Y el varón que yaciere con sierva comprometida con otro (siervo hebreo autorizado a casarse) sin que fuese redimida ni liberada, se investigará lo concerniente a ella. Si, en efecto, no era libre, no serán condenados a muerte, porque ella no fue emancipada.” “Y traerá el sacrificio de culpa, un carnero, a la entrada del tabernáculo.”( Levítico 19:20-21)

72.-QUE CIERTOS PECADORES OFRENDEN UN SACRIFICIO ‘OLE VEIORED’

Este precepto nos ordena ofrendar un sacrificio Olé veIoréd[1] por determinadas transgresiones. Estas son: Impurificación del Santuario, Impurificación de sus Santidades, Juramento de Expresión y Juramento Testimonial.       Como está escrito: “Y cuando un alma, juramentándose, cometiere el pecado de no declarar (en un juicio o querella) algo que hubiere visto como testigo o supiere, cargará su pecado” “Y si un alma tocare alguna cosa impura, ya sea cadáver de un animal impuro o cadáver de bestia impura o el cadáver de reptil impuro, haciéndolo inadvertidamente, será considerado impuro y culpable.” “Y si tocare impureza humana, cualquiera que ella sea, haciéndolo inadvertidamente, cuando llegue a saberlo se tendrá por culpable,” “Y cuando jurare vanamente hacer bien o mal alguna cosa que suele jurarse hacer inconsideradamente,” “ y confesare ese pecado (o cualquiera de los pecados descritos en los tres versículos anteriores),” “ofrecerá sacrificio expiatorio al eterno consistente en una hembra del rebaño, ya sea una cordera o una cabra joven, y el sacerdote expiará por él su pecado.” “Mas si no pudiere traer un animal del rebaño, traerá para expiar su pecado dos tórtolas o dos pichones de paloma al Eterno, una como sacrificio expiatorio y otra como holocausto.” “Y traerá las aves al sacerdote, que ofrecerá primero el sacrificio expiatorio. Para ello le retorcerá el pescuezo a la víctima sin separarlo del resto del cuerpo,” “y rociará la sangre de la ofrenda expiatoria a un  costado del altar, dejando que el resto fluya al pié de él. Es sacrificio de expiación.” “Y ofrecerá la segunda ave como holocausto, según lo prescripto. De tal modo el sacerdote expiará por el pecado cometido, que entonces será perdonado al pecador.” “Pero si (el pecador) no pudiere traer dos tórtolas ni dos pichones de palomas, traerá para la expiación la décima parte de una efá de harina. No le echará aceite ni le pondrá incienso, porque es ofrenda expiatoria” (Levítico 5:1-11)

73.-LA CONFESION (“VIDUI”)

Este precepto nos ordena reconocer verbalmente las transgresiones con que hemos pecado ante Él, exaltado sea, cuando nos arrepintamos de ellas; y ésta es la confesión, que diga: ‘¡Por favor, D’s! he cometido falta, he pecado, he transgredido y he hecho así y así’; se extenderá en la verbalización y pedirá la expiación de aquella cosa, según la claridad de su lenguaje.[2]

“Lo esencial es un verdadero arrepentimiento en el corazón acerca del pasado y la decisión firme de no volver a cometer el pecado, lo cual constituye la parte más importante del arrepentimiento. Y cuanto más la persona se extienda en su confesión, más alabada será. Ni siquiera la muerte y la confesión (de los rezos) de Yom Kipur traen expiación, a menos que vayan acompañados del arrepentimiento.”

Como está escrito: “Diles a los hijos de Israel: <<Cuando un hombre o una mujer cometa cualquier pecado contra su prójimo obrando engañosamente contra el Eterno>> <<confesará su pecado y restituirá el valor del daño agregándole un quinto, a favor de la víctima>>” (Números 5:6-7)

Este precepto debe ser observado por los hombres y las mujeres, en todo lugar y en todo tiempo.

(Continuará)

 

[1] Literalmente significa ‘que sube y baja’ en alusión a lo que debía ofrendar.

[2] Talmud, Iomá 36b.