Cartillas de judaísmo

Cartillas de judaísmo

10.- ¿POR QUE HAY TANTAS RELIGIONES DIFERENTES? ¿NO SON TODAS LO MISMO?

(CONTINUACIÓN)

¿DE QUE TRATA LA RELIGIÓN CRISTIANA?
¿ES REALMENTE TAN DIFERENTE DE NUESTRA RELIGIÓN?

 

Michelle nos contó más sobre el servicio en la iglesia a que ella fue.

“¿De que trata la religión Cristiana, en realidad?”, preguntó Josh.

“¿Es realmente tan diferente de nuestra religión?”

 

El Cristianismo es una de las grandes religiones del mundo. Tiene muchas respuestas sabias respecto a las  importantes preguntas sobre la vida. Vivimos en un país en que la gran mayoría de las personas son Cristianas. Estas son razones importantes que justifican el aprender sobre el Cristianismo.

El Cristianismo es una fe muy profunda, antigua y poderosa. Hay varias versiones de la creencia y práctica Cristianas. Es difícil resumir tal profunda tradición en un espacio breve. Pero, para iniciarte en su estudio, aquí va una somera descripción.

El Cristianismo está basado en la vida y enseñanzas de Jesús, un Judío que vivió en Israel durante el primer siglo de esta era, cerca de 2.000 años atrás. La historia de Jesús está contenida en un libro que los Cristianos llaman Nuevo Testamento, que es parte de la Biblia Cristiana (Nuestra Torá y Profetas son, también, parte de la Biblia que usan los Cristianos). Jesús enseñó un camino para acercarse a D’os. Lo enseñó a Judíos de su tiempo. Más tarde, después de su muerte, sus seguidores llevaron esta enseñanza a aquellos que no eran Judíos. La llamaron “buena noticia” o “evangelio”, porque prometía que D’os ama a los seres humanos. Aún cuando cometamos errores, enseñaba Jesús, D’os aún nos ama.

Después que Jesús llegó a ser un maestro bien conocido en el norte de Israel, alrededor del año 30 e.c., vino a Jerusalén para Pesaj. En esos días, Judíos de todo el mundo peregrinaban a Jerusalén para celebrar Pesaj. Esto lo hacía el mejor lugar si uno quería divulgar el mensaje de una nueva religión. En ese tiempo,  Jerusalén estaba gobernada por los Romanos. La reunión de miles de visitantes Judíos hacía que los Romanos, preocupados por una eventual revuelta, estuvieran muy nerviosos. Tan pronto como Jesús comenzó a predicar su mensaje fue apresado por la policía Romana, juzgado como rebelde y ejecutado públicamente de una manera horrorosa, clavado en una cruz hasta su muerte. Esa era la forma habitual en que los Romanos ejecutaban a los criminales, particularmente cuando querían hacer un escarmiento público de alguien. Jesús murió tarde un viernes. Como no podía ser enterrado en Shabat, sus seguidores pusieron su cuerpo en una bóveda. De acuerdo con la historia Cristiana, cuando sus seguidores vinieron el domingo para preparar el cuerpo para su entierro, éste había desaparecido. Este es visto como el evento más importante, conocido como la resurrección, en la historia Cristiana. De acuerdo con esa historia, Jesús apareció posteriormente a muchos de sus seguidores hablándoles, enseñándoles y tranquilizándolos.

Los Judíos pueden leer las historias de Jesús y creer que fue un gran maestro. Podemos apreciar su mensaje y compararlo con los de otros maestros Judíos de su tiempo; por ejemplo Hilel. Pero los Cristianos creen que Jesús fue más que una persona, más que un gran maestro, incluso más que un profeta. Para los Cristianos, esa historia de volver después de muerto probaría que Jesús fue mucho más que humano. El Cristianismo enseña que Jesús era parte de D’os.

La idea Cristiana básica es que los seres humanos mienten, engañan, roban, se enfurecen se hieren entre ellos y cometen innumerables otras maldades. Esa es nuestra naturaleza humana. Como resultado, es imposible para los seres humanos acercarse a D’os porque D’os es perfecto. Este vacío entre la naturaleza humana y la perfección de D’os es lo que los Cristianos llaman “pecado”. Muchas veces, enseña el Cristianismo, D’os nos presenta caminos para remediar ese vacío. Pero los seres humanos fracasan. Finalmente, D’os ofrece una última solución al problema del pecado. D’os envía parte de Sí mismo- o poniéndolo de otra forma, D’os envía a Su hijo-al mundo para vivir como un ser humano y morir en la cruz. La muerte de Jesús fue un sacrificio que rompió el poder del pecado en el mundo.

Para los Cristianos, Jesús une a D’os con los seres humanos. Jesús es un ejemplo de cómo una persona puede vivir píamente. La muerte de Jesús en la cruz es un gran acto de amoroso auto sacrificio que puede limpiar a los seres humanos de sus pecados y permitirles vivir más en armonía con D’os. La recompensa por limpiarse uno mismo del mal y acercarse a D’os es la vida eterna después de la muerte. Esta recompensa de vida después de la muerte es lo que los Cristianos entienden por “ser salvados”. Esta oportunidad de conquistar la muerte es el gran mensaje de la fiesta de Navidad.

La palabra “Cristo” es la traducción al griego de la palabra Hebrea “Mashiaj” o “Mesías”. Literalmente, mesías significa “ungido”,  por la antigua costumbre  de que el líder era coronado vertiendo aceite de oliva sobre su cabeza. La noción Judía comenzó con la simple esperanza  de que un día D’os enviaría  un líder para salvar a los Judíos de las naciones que los oprimían. Eventualmente, la idea creció a prever un líder que traería paz a todo el mundo. Los seguidores de Jesús creen que él fue éste especial líder escogido y así, ellos lo llaman el Mesías, o el Cristo. Los Judíos, que respetan el Cristianismo y a sus vecinos Cristianos, lo llaman por su nombre: Jesús, sin el título de Cristo.

Ocasionalmente, soy invitado a visitar una iglesia a enseñar sobre Judaísmo. Siempre me preguntan lo mismo: “¿Por qué los Judíos rechazan a Jesucristo?” La verdad es que nunca hemos rechazado a Jesús. Sólo tenemos ideas diferentes sobre D’os y los seres humanos. Los Judíos, al igual que los Cristianos, saben que los seres humanos cometen maldades. Pero no creemos que ello sea inherente a la naturaleza humana. El Judaísmo cree que los seres humanos escogen entre hacer el bien o hacer el mal. Cuando escogemos el mal, pecamos, y nos distanciamos de D’os. Para el Cristianismo, el pecado es algo que somos. Para el Judaísmo, el pecado es algo que hacemos. El Judaísmo no cree en un vacío permanente entre D’os y nosotros. Nosotros creemos que cada vez que escogemos el mal, podemos anular el daño. Esta es la noción Judía de Teshuvá, que significa “retornar” o “cambiar”. El Judaísmo enseña que siempre podemos transformarnos y volver en armonía con D’os. Para ayudarnos, D’os nos ha dado la Torá y sus preceptos como una forma de vivir píamente. Este es el gran mensaje de Iom Kipur.

Hay mucho que el Judaísmo y el Cristianismo comparten. Creemos en un solo D’os. Creemos que todas las personas son creadas a imagen de D’os y son preciosas. Compartimos las enseñanzas de los Diez Mandamientos y muchas otras lecciones de la Biblia. Pero somos religiones diferentes, con diferentes ideas y formas de celebrar la vida.

(CONTINUARA)