Cartillas de judaísmo

Cartillas de judaísmo

15.- ¿QUE ES EL MESÍAS?

Ricky entró con un montón de calcomanías. “Mi primo ortodoxo me regaló estas calcomanías Judías para todos. Ellas dicen: ¨ ¡Queremos el Mesías ahora! ` Cuando le pregunté que significaba, me respondió que era nuestra plegaria por el Mesías.
¿Qué es el Mesías? ¿Y por qué mi primo quiere tanto al Mesías?”

¿Alguna vez soñaste como sería el mundo, si fuera perfecto? Sin guerras, violencia, hambre ni enfermedades; sin polución, mentiras ni odio.

Este tipo de sueño es un antiguo “hobby” del pueblo Judío. Quizás porque hemos sido las víctimas de tanta persecuciones. Quizás porque siempre hemos sido un pueblo pequeño y débil, que ha sido golpeado por los mas grandes. Quizás porque creemos en un D’os que es D’os de todos y de todo. Siempre hemos tenido magníficos sueños acerca de un mundo mejor.

Uno de los más importantes de estos soñadores Judíos fue un Profeta llamado Isaías, que vivió alrededor del año 740 AEC. El se preocupó por el futuro de su ciudad amada, Jerusalén. Grandes imperios barrían el mundo, destruyendo todo a su paso. Él soñó con un día en que Jerusalén sería la capital mundial de la paz, cuando todo el mundo se uniría y sería uno. Estas son sus palabras:

“Y ocurrirá al fin de los días que la montaña de la Casa del Eterno
será como la cumbre de las montañas, y exaltada será sobre las colinas,
y todas las naciones fluirán hacia ella.
Y vendrán muchos pueblos que dirán:
‘ Venid y subamos a la montaña del Eterno,
a la Casa del Dios de Jacob, y Él nos enseñará sus caminos,
y andaremos en Sus senderos’.
Porque de Sión saldrá la Ley,
y la palabra del Eterno desde Jerusalén.
Y juzgará entre las naciones,
y decidirá por muchos pueblos. Y convertirán sus espadas en arados, y sus lanzas en hoces. Ninguna nación levantará espada contra otra nación, ni aprenderán más la guerra.”

(Isaías 2:2-4).

Isaías imaginó un mundo sin guerra. Él imaginó un mundo donde todos vendrían a Jerusalén a arreglar sus diferencias y a escuchar la sabiduría de D’os. El mundo sería tan pacífico, que la gente convertiría sus armas en herramientas agrícolas y cultivaría alimentos.

Alrededor de 150 años después de Isaías, la ciudad de Jerusalén fue destruida y sus habitantes enviados al exilio, tal como el había temido. El pueblo Judío puso todas sus esperanzas juntas en un sueño: Ellos soñaron en volver a Jerusalén y reconstruir la ciudad. Ellos soñaron en coronar a un nuevo rey tan magnífico como el Rey David. Y continuaron el sueño de Isaías de un mundo en paz.

Como mencioné antes, en tiempos antiguos, cuando una persona se convertía en rey, le vertían aceite de oliva sobre su cabeza. Una persona coronada con aceite de esta manera, recibía el nombre de “ungido”; en Hebreo: “Mashiaj”. De aquí el origen de la palabra “mesías”.

Como señalamos antes, originalmente el Mesías sería el nuevo rey que regiría sobre la nueva, reconstruida, Jerusalén. Pronto, el sueño creció. Los Israelitas soñaron con un mesías que no sería sólo un rey, sino un mensajero de D’os que convertiría en realidad todos sus sueños de un mundo en paz, amor y bendiciones. Algún día, los Judíos se dirán uno al otro: el Mesías llegará y hará al mundo perfecto. ¿Pero cuándo?

Los Rabinos del Talmud enseñan:

“Si estás plantando un árbol y alguien llega gritando: ‘¡El Mesías está aquí! ¡El Mesías está aquí!’ termina de plantar el árbol. Entonces anda y ve si es verdad” (Avot de Rabi Natan).

Es maravilloso soñar. Nuestros sueños nos dan esperanza y nos dicen por que luchar, por que trabajar. Pero soñar no debe convertirse en la manera de conseguir las cosas importantes que tenemos que hacer en el mundo. Trabajemos duro para hacer el mundo pacífico e íntegro. Encontremos un modo de terminar con la guerra, odio y violencia; para terminar con el hambre, enfermedades y necesidades. Entonces, si el Mesías llega, ¡fantástico! Y si no, bueno, si tenemos éxito no necesitaremos un mesías. De manera que, primero planta tu árbol, y luego anda a ver.