Parashá de la semana

B”H

Tazria Metzorá

La dermatología espiritual…

En nuestra Parashá la enfermedad de Tzaráat aparece claramente como un fenómeno extraordinario, fuera del orden de las enfermedades naturales y que se refiere no a problemas dermatológicos sino a problemáticas sociales o de contacto con otros seres humanos.

Es así que comprobamos que no solo afecta a personas, sino que también puede afectar a ropas. Si aparecen manchas blancas o rosas en la piel de una persona (rosa o verdosa en las ropas), un Cohen es llamado. Juzgando los diferentes signos, como un incremento en el tamaño del área afectada luego de una cuarentena de siete días, el Cohen pronuncia la mancha como impura o pura.
Una persona afligida con Tzaráat debe vivir sola fuera del campamento (o la ciudad) hasta curarse. El área afligida en una ropa debe ser removida y, si la Tzaráat reaparece, toda la ropa debe ser quemada.

La Parashá metzorá comienza a describir el proceso a través del cual el metzorá recuperado es purificado por el Cohen con un procedimiento especial que incluye dos palomas, agua de un manantial, una vasija de barro, un pedazo de madera de cedro, una cinta de color púrpura y un ramo de mirto.

Una casa también puede ser afectada por la Tzaráat a través de la aparición de manchas rojizas o verdosas en las paredes. En un proceso que dura como mucho diecinueve días, un Cohen determina si la casa puede ser purificada o debe ser demolida.

¿Como sabemos que no habla de enfermedades de la piel y si de otro tipo de “enfermedad”?

Todos estos procedimientos se ponen en práctica en el caso de Miriam, hermana de Moshé y Aaron, cuando murmura (Lashon Harah) contra su hermano en el relato en el libro de Bemidvar (cap 12).

Aquí vemos que a pesar de ser una mujer virtuosa, ella debe alejarse del campamento hasta purificarse. Moshé pide por ella y el pueblo detiene su marcha. La espera y recién retoma su camino cuando Miriam es curada.

La torá nos dice que no es una enfermedad solamente individual de Miriam, sino una enfermedad que involucra a todos.

Cuando alguien esta “manchado”, todo el pueblo siente la afrenta y el proceso de recuperación es síntoma de una mejoría colectiva.

Nuestra Tzarrat es muchas veces la indiferencia frente el dolor ajeno y nuestra curación es producto de encontrar los mecanismos como sociedad para purificarnos de la soberbia y el individualismo extremo.

El relato de Miriam nos enfrenta al desafío de purificar nuestra “lengua” y reflexionar acerca de nuestra Tzaraat espiritual, que nos hace ver siempre el defecto en el otro, sin auto-evaluar nuestra conducta en cada caso específico.

El problema no está nuestra piel, sino nuestro corazón…

 


Shabat Shalom U Mevoraj

Gustavo Kelmeszes
Rabino Círculo Israelita de Santiago.