Parashá de la semana

B”H

Parashá Devarim

Devarim

“La importancia de la educación”

Parashá Devarim siempre es leída el Shabat previo a Tishá BeAv .

Moshé, se dirige al pueblo antes de morir y se despide con palabras moralizadoras y reproches hablando durante los últimos treinta y seis días de su vida sin detenerse.

Y uno de los primeros eventos que rememora Moshé a la hora de la despedida es el episodio de los   Meraglim , que provocó la ira de D”S condenando a aquella generación a vagar durante cuarenta años por el desierto.

Nuestros Sabios se preguntan ¿ por qué no empezó Moshé rememorando eventos fundamentales como la entrega de la tora en el Monte Sinaí?

¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir nuestro líder?

El evento de los Meraglim definió el destino de la generación que vago por el desierto 40 años.

El énfasis en la situación es puesto ya que Moshé debía explicar a la nueva generación los motivos por los cuales sus padres no pudieron ingresar en la tierra prometida.

Todo el libro de Devarim tiene el sentido pedagógico de rememorar los hechos para aprender de lo acontecido y no cometer los mismos errores.

El único modo de no repetir antiguas fallas es comprender en profundidad cuales fueron los mecanismos mentales y psicológicos que hicieron que la antigua generación no sea capaz de romper los paradigmas de la esclavitud.

El suceso de los Meraglim es un hecho emblemático en esa dirección y es preciso ponerlo a disposición de la nueva generación que emprenderá la dura batalla por la conquista de la tierra prometida.

Aquella noche en que los espías regresaron, dice el Talmud, era la noche de Tishá BeAv y al ver al pueblo llorar aquella noche un llanto sin sentido, D”S les dijo: ‘Hoy ustedes lloran un llanto vano; en el futuro, en esta misma noche, llorarán generaciones enteras’ (Taanit 29a).

Esa noche sería en el futuro una noche de tragedias. Tishá BeAv es el día más triste de nuestro calendario. El día de las tragedias.

Puede sonar extraño y absurdo, pero pocas cosas nos hacen madurar más que las tragedias. Es paradójico, pero quien todo lo tiene, en algún sentido está incompleto.

Un hombre al que nada le falta, al que la vida siempre le sonríe, es un hombre que no sabe lo que es desear, es un hombre sin esperanza, un hombre que jamás podrá alimentar su alma con un sueño.

Nadie puede sentirse bendito porque la tragedia lo ha elegido, es cierto. Pero las tragedias, aun con su devastación, generan sentimientos positivos como la esperanza, uno de los ingredientes que mayor vitalidad agrega al alma de un ser humano.

Porque si bien el día de   Tishá BeAv   marca el inicio del exilio y de la tragedia, también marca el inicio de la esperanza y de los sueños.

No en vano dicen nuestros jajamim que el mashiaj nació el mismo día en que fue destruido el Templo de Jerusalem.

La reconstrucción es fruto de la elaboración de las situaciones dolorosas.

¿Cuál es nuestra visión acerca del Mesías?

No es el recuerdo de lo bueno o la esperanza de un futuro bien trascendente satisfacen la existencia del hombre, sino la concientización de los hombres de su participación en la historia.

De aquí que la enseñanza de Moshé a las futuras generaciones nos habla de la necesidad de que la nueva generación se concientice de lo ocurrido previamente.

La llegada del Mesías es fruto no de un individuo sino de la participación de todos los hombres.

La calidad de los actos presentes y su corrección es lo que permite la llegada del tiempo Mesiánico.

El hombre puede por sus acciones adelantar la llegada de ese mundo, que no será conseguido por Misericordia, sino por la calidad de los actos humanos.

Moshé emprende una tarea educativa que implica apuntar a esa calidad de los actos de la nueva generación, que no se obtendrá mágicamente, sino por el esfuerzo continuo de mejorar en el presente los actos.

La educación es el único instrumento conocido en nuestra civilización que nos permite reconocer en donde debemos ubicar los esfuerzos para reconsiderar nuestro pasado y perfeccionar nuestro presente.

Moshé emprende esta última tarea en su vida y nos enseña la importancia de priorizar la educación como un elemento transformador de nuestra sociedad.

Shabat Shalom U Mevoraj

Gustavo Kelmeszes.

Rabino del Círculo Israelita de Santiago.