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Parashá de la semana

B”H

Parashá Mishpatim


“Haremos y escucharemos”

Luego de la revelación en el Monte Sinaí, D”S dicta una serie de leyes al Pueblo de Israel. Estas incluyen las leyes de sirvientes; las penas por asesinato, secuestro, asalto y robo; penas civiles por daños, las leyes sobre préstamos y las reglas que gobiernan la conducta de la justicia en las cortes.

También son dadas leyes advirtiendo contra el maltrato a extranjeros; la observancia de las festividades en las diferentes estaciones y las leyes de las ofrendas de la agricultura que debían ser llevadas al Templo en Jerusalén.

Cuando leemos en nuestra Parasha la descripción de todos los mandamientos, nos parece lógico el relato de los sucesos en el orden como se sucedieron los hechos: Primero recibieron los diez mandamientos y luego la descripción detallada de todas las leyes y estatutos.

Grande es la sorpresa cuando en la última parte de la Parasha D”S le pide a Moshé y a los ancianos que suban a recibir las tablas de la Ley.

¿No fueron ya recibidas anteriormente?

Los exegetas explican que los sucesos que se relatan en la Parasha anterior (la entrega de los diez mandamientos) serian posteriores a el momento que Moshé sube al Monte Sinaí por cuarenta días y cuarenta noches como se relata en nuestra Parasha.

Considero que no se trata de un problema cronológico, sino de la lectura que hacemos en nuestros días del orden de prioridades que aprendemos en la Torah.

El Pueblo Judío proclama: “Haremos y escucharemos” todo lo que D“S nos manda.

¿Si no recibieron la torah, como entendemos el “haremos y escucharemos”?

Hacer es la respuesta del pueblo a la recepción de la ley como primer impulso ante la novedad que implico un “documento” escrito por el mismísimo D”S ante sus propios ojos.

Para el hombre contemporáneo le resulta extraño el compromiso de hacer sin la condicionalidad como requisito para el cumplimiento.

En nuestro siglo el horizonte de poner condiciones previas para el cumplimiento de un pacto es un hecho que nos resulta natural y lógico.

Necesitamos comprender todos los detalles para luego decidir si asumimos el compromiso correspondiente.

El paradigma de la sobrevaloración del intelecto como el factor predominante en nuestras acciones nos hace perder de vista que hay otras formas de enfrentar el desafío de asumir el cumplimiento de un pacto.

A una Ética basada en la completa autonomía del ser humano le es extraña una Ética heterónoma que implica la aceptación de la palabra Divina sin la condición de si le sirve o no al ser humano para sus fines.

La Torah nos plantea que el ser humano no es el centro absoluto de todas las acciones en el mundo y que el amor a D”S y a sus preceptos es un valor fundamental para el hombre de fe.

No hablamos de la anulación de la capacidad del hombre de elegir en su mundo, sino de la decisión consciente de poner en nuestro centro el amor a D”S y a su torah.

Nuestras Mitzvot (preceptos) nos plantean constantemente que modelo de sociedad queremos para nuestros dias: una ética utilitarista que se basa en decidir en base a lo que puedo conseguir del otro o una ética que responde a criterios de que puedo ofrecer a D”S Y a los hombres.

“Haremos y escucharemos” es una revolución conceptual para nuestros días que debemos enfrentar para saber que queremos de nuestro judaísmo en el siglo veintiuno.
 

Shabat Shalom U Mevoraj

Gustavo Kelmeszes.

Rabino del Círculo Israelita de Santiago.