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¿HABLAN LAS SERPIENTES Y SE PARTEN LOS MARES? …¿ALGO DE
ESTA MATERIA QUE APARECE EN LA BIBLIA ES VERDADERO?
Jennifer vino una tarde
temprano a clase. "¡Acabo de tener mi primera lección de
Talmud Torá . Tengo que aprenderme una sección completa de
la Torá y luego exponer sobre ella frente a todos!” dijo
nerviosamente. "¿ Rabino, usted realmente cree en todas
estas historias?
¿ Alguien las cree? ¿Son
ciertas las historias en la Biblia? "
El cuarto Jueves del mes de
Noviembre, la gente en los Estados Unidos se reúne junto con
sus familias y amigos para un festejo especial. Se come
pavo, atiborrado de salsa de cramberry , camotes, pan de
maíz y pastel de zapallo. Antes de comer todos estos
exquisitos alimentos contamos una historia. La historia
dice algo como esto:
En el año 1620, nuestros
antepasados Peregrinos abandonaron Inglaterra, donde eran
perseguidos, para encontrar libertad en América. Ellos
navegaron a través del Océano Atlántico en un buque llamado
el Mayflower y desembarcaron en un lugar frío y prohibido:
Massachusetts. No conociendo los alrededores, los
Peregrinos pasaron hambre. Todos habrían fallecido si los
aborígenes no hubieran venido en su ayuda. Los nativos
enseñaron a los Peregrinos a cultivar los alimentos locales
y cazar como juego. Con su ayuda, los Peregrinos
sobrevivieron su prime año y prosperaron en ese
lugar. Después de la cosecha del año siguiente, los
Peregrinos organizaron una fiesta para agradecer a los
nativos por su ayuda y a D’os por los regalos de
supervivencia y prosperidad. Y así nosotros nos
reunimos cada año en esta fiesta de Día de Gracias para
expresar nuestra gratitud por los regalos recibidos.
Todos conocemos esta
historia. ¿ Pero es cierta?
Partes de ella son
verdaderas. Los Peregrinos vinieron a América en 1620 sobre
un buque llamado Mayflower. Se establecieron en Plymouth,
Massachusetts. Tuvieron ahí un comienzo difícil Y los
nativos los ayudaron.
Escenas de la
historia, por otra parte, no son exactamente reales.
“Por ejemplo, mis
antepasados no estuvieron en Massachusetts en 1620. Ellos
estaban todavía en Europa Oriental. ¿Como puedo, entonces,
hablar de " mis antepasados Peregrinos?”
¡También, mientras
los Peregrinos pudieron haber realizado un festejo para
agradecer a los nativos por su ayuda, lo cierto es que
después de la cena los dejaron de lado y les robaron su
tierra.! Esa parte no se menciona en nuestro relato.
Aún cuando todos los
hechos de la historia no fueran ciertos, la historia todavía
sería real. Porque más que cualquier otra cosa, esta
historia nos cuenta qué significa ser Estadounidense.
Ser Estadounidense es poder
contar esta historia en primera persona - poder decir "mis
antepasados Peregrinos” sin importar de donde vino y cuando
llegó. Porque todos vinimos aquí por la misma razón:
Escapábamos de la persecución y la tiranía, buscando
libertad. No importa si sus antepasados desembarcaron en
Plymouth, Massachussets o en la Isla Ellis o en la Ciudad
de Nueva York o en la Bahía de San Francisco. Para todos la
mudanza fue dura. Comenzar en un lugar nuevo requiere
tremendo coraje. Pero, de alguna forma, lo hicimos. Y,
ahora, disfrutamos un tipo especial de vida que es única
entre los pueblos del mundo. Cualquiera sea nuestra fe o
religión, comprendemos la importancia de dedicar
unos pocos momentos cada año para expresar gratitud por los
regalos de América y por el privilegio de vivir en esta gran
tierra.
La parte más
importante de la historia es como se llamaron a sí mismos
nuestros
antepasados. Ellos no eran
Refugiados o Inmigrantes o Extranjeros o
Forasteros. Ellos se llamaron a sí mismos:
Peregrinos. Un peregrino es alguien que realiza un viaje a
un lugar especial, sagrado. La historia nos enseña a
buscar lo qué es especial y sagrado en América. Eso es que
la hace una historia cierta. Podemos comprender
las historias de la Biblia de la misma manera. Las
historias de la Biblia son ciertas, aun cuando no todos los
acontecimientos sean exactos. ¿Hubo un Noé que construyó un
arca y salvó a los animales del diluvio? Nosotros no
sabemos. Pero la historia es cierta: Nos enseña
que la gente puede desbaratar el mundo por las acciones que
hacen y puede salvar al mundo por sus acciones ellos hacen
La Biblia usa historias para enseñarnos las más importantes
verdades de nuestras vidas.
¿Proviene toda la humanidad de
una pareja, Adán y Eva? Nuevamente, nosotros no sabemos.
Pero la historia es cierta, porque nos enseña algo muy
poderoso: Todos los seres humanos son una
familia. Por lo tanto, todos los seres humanos son
responsables por los otros. La gente de otras creencias,
gente con la piel de color diferente, la gente que vive en
otras partes de la ciudad o la nación o sobre el otro lado
del planeta, la gente diferente a "nosotros"; todos son
toda parte de la misma familia y responsables
cada uno por los demás.
Podría ser interesante averiguar
si las historias sucedieron como lo narra la Biblia. Pero
la verdad de una historia no está en lo que sucedió hace
tiempo en un lugar lejano. La verdad de una historia es lo
qué nos cuenta sobre nuestras vidas ahora mismo. ¿ Podemos
vernos a nosotros mismos en la historia?
¿ Realmente
convenció una serpiente a Eva para que comiera la fruta
prohibida? Personalmente, no he conocido muchas serpientes
que hablen. ¡Pero si sé lo que es ser tentado para hacer
algo que, reconozco, es indebido. Sé como suena esa voz y
cuan difícil es resistirla! ¿ Qué hace usted cuando la
escucha?
¿Hubo un Moisés que
liberó a los Israelitas de la esclavitud? ¿Sucedieron las
diez plagas como nos cuenta la Torá? ¿Se abrió realmente el
Mar Rojo?
Si la historia de
los Peregrinos nos cuenta qué significa ser un
Estadounidense, la historia de Pésaj nos cuenta qué
significa ser Judío.
Ser Judío es recordar Egipto y
todas las otras veces en nuestra historia en que fuimos los
esclavos. ¿ Qué significa ser esclavo? Significa que no
somos tratados como gentes, ni siquiera como criaturas
vivientes, sino como meros objetos. El esclavo es una
persona que se transformó en una cosa. Recordamos eso y
prometemos nunca tratar gente de esa manera; nunca dejar
que alguien, en ninguna parte sea tratado como una
cosa. Soñamos con un mundo donde toda la gente sea tratada
como creaciones especiales de D’os. Y nos dedicamos
nosotros mismos a hacer que ese sueño se haga realidad. La
ética de la religión Judía provee un camino para hacer que
ese sueño se convierta en realidad.
Ser Judío es recordar lo qué
sucedió a Pharo. El creía que era un dios y mandaba a la
que gente lo adore. Al final, sin embargo, su terca
arrogancia lo destruyó.
Ser Judío es
recordar a Moisés. Un hombre, que hablando la verdad, fue
capaz de cambiar la historia y liberar a su pueblo
Ser Judío es nunca
abandonar la esperanza. Por más poderosa que sea la
maldad, nunca podrá destruir nuestros sueños; no podrá
esclavizar nuestra imaginación, nuestro espíritu,
o nuestro amor. El Mar Rojo se partió. Un día, toda la
maldad se ahogará a si misma y nosotros nos encontraremos en
camino a la Tierra Prometida.
La Biblia nos cuenta
las verdades más importantes de estar vivos. Eso es lo que
la hace cierta.
¿ SI EN LA BIBLIA D’OS
HABLO A TODOS, POR QUE AHORA NO HABLA A NADIE?
A esta altura, la totalidad
del curso había llegado y todos se sumaron al alegato de
Jennifer sobre las historias de la Biblia. Billy, quien
todavía buscaba un camino para creer en D’os, preguntó: ¿"
Si en la Biblia D’os habló a todos, por que ahora no habla a
nadie?"
El Talmud, el gran libro
fuente del Judaísmo, se terminó hace más de 1.500 años. Hay
una historia en el Talmud ,que yo amo realmente, sobre los
grandes Rabinos que vivieron en el siglo segundo:
Los Rabinos discutían
sobre un tipo cierto de horno. Uno de los más grandes entre
ellos, Rabí Eliezer, adujo todas las razones por las que el
horno podía usarse. Pero los otros Rabinos disentían.
Rabí Eliezer quería tan intensamente probar que tenía razón,
que produjo toda clase de milagros como demostración. Hizo
bailar a los árboles. Hizo que un arroyo fluyera hacia
atrás. Incluso hizo que las paredes de la academia
comenzaran a desmoronarse. Los otros Rabinos admiraron su
capacidad para hacer milagros, pero contestaron: "En nuestra
discusión, los milagros no cuentan como demostración"
Finalmente, Rabí
Eliezer dijo: " ¡Si estoy en lo cierto, dejemos que D’os lo
pruebe!" Y entonces, nos cuenta el Talmud, se oyó la voz de
D’os que decía: " ¡Rabí Eliezer tiene razón! ¿Por qué
discuten con Rabí Eliezer? ¡El siempre está en lo cierto!”
En ese momento, otro
gran Rabino, Rabí Joshua, se levantó y respondió: "La Torá
no está en el cielo!" (Baba Metzia 59b).
Rabí Joshua estaba,
realmente, citando a la Torá. En Deuteronomio, Moisés le
dice al Pueblo de Israel, poco antes de su muerte:
<<Los mandamientos cuya
observancia te ordeno hoy no te son ocultos ni están
lejanos. No están en el cielo para que digas: “¿Quién subirá
por nosotros al cielo para alcanzarlos para que podamos
cumplirlos?” Tampoco están del otro lado del mar para que
digas: “¿Quién cruzará el mar para alcanzarlos para que
podamos cumplirlos?” La palabra está muy cerca de ti, en tu
boca, en tu corazón, para que puedas cumplirla.>>
(Deuteronomio 30:11-14).
¿Qué quería decir Rabí
Joshua, con esto? D’os nos dio la Torá. Y D’os nos dio la
responsabilidad de comprenderla y enseñarla. Pero si D’os
fuera a mostrarse cada vez que tratamos hacer algo, para
decirnos que estamos equivocados, nunca conseguiríamos
hacer nada nosotros mismos. Si D’os fuera a mostrarse cada
vez, nunca aprenderíamos responsabilidad. Para cumplir los
deseos de D’os, de ser responsables, es que nos deja tomar
nuestras propias decisiones. ¡En otros términos, Rabí
Joshua le dijo a D’os que retrocediera!
Hay una maravillosa
conclusión de esta historia. Algún tiempo después, vivió un
rabino, Rabí Nathan, quien era visitado de vez en cuando
por el profeta Elías. Según la Biblia, Elías nunca murió;
él fue llevado al cielo en una carroza ardiente (II Reyes
2:11-12). En la imaginación de los Rabinos, Elías vivirá
siempre, yendo alrededor el mundo haciendo cosas especiales
para gente especial y acompañándonos en nuestras mesas en
el seder de cada Pesaj. Cuando se encontraron, Rabí Nathan
le preguntó a Elías: " ¿ Qué hizo D’ios cuando Rabí
Joshua le dijo que retrocediera? " Elías contestó: "El
rió con alegría y dijo < ¡Mis niños me han derrotado! ¡Mis
niños me han derrotado! >"
En cierta medida,
cada madre y padre tienen que retroceder y dejar que sus
hijos hagan las cosas a su manera (mientras no se lastimen
a sí mismos), aún cuando cometan equivocaciones. De otra
manera, los niños nunca crecerían y llegarían a ser
responsables. Hay un tiempo para que los padres digan a sus
niños que hacer y un tiempo para que los padres dejen a sus
niños asumir responsabilidades.
Si D’os continúa
dando instrucciones, nosotros nunca creceríamos. Hay un
tiempo para que D’os hable y hay un tiempo para que D’os
confíe en que nosotros comprenderemos y seremos
responsables.
D’os todavía nos
habla en la actualidad. No directamente, sino a través de
las palabras de la Torá y de los Profetas, de la sabiduría
de la tradición, de los símbolos y ritos de nuestra
religión. Cuando pensamos intensamente para comprender el
significado de la Torá y de la tradición, es la voz de D’os
hablándonos. Cuando trabajamos duramente haciendo que los
sueños e ideales de la tradición forme parte de nuestras
vidas, es la voz de D’os mostrándonos el camino. Cuando
enseñamos a otros la sabiduría de nuestra
tradición, es la voz de D’os enseñando. Nuestro sentido de
responsabilidad hacia D’os y a la Torá es un eco de la voz
de D’os.