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¿POR QUE HAY TANTAS RELIGIONES DIFERENTES? ¿NO SON TODAS LO
MISMO?
(CONTINUACIÓN)
¿DE QUE TRATA LA RELIGIÓN
CRISTIANA?
¿ES REALMENTE TAN DIFERENTE DE NUESTRA RELIGIÓN?
Michelle nos contó más sobre
el servicio en la iglesia a que ella fue.
“¿De que trata la religión Cristiana,
en realidad?”, preguntó Josh.
“¿Es realmente tan diferente de nuestra
religión?”
El Cristianismo es una de las grandes
religiones del mundo. Tiene muchas respuestas sabias
respecto a las importantes preguntas sobre la vida. Vivimos
en un país en que la gran mayoría de las personas son
Cristianas. Estas son razones importantes que justifican el
aprender sobre el Cristianismo.
El Cristianismo es una fe
muy profunda, antigua y poderosa. Hay varias versiones de la
creencia y práctica Cristianas. Es difícil resumir tal
profunda tradición en un espacio breve. Pero, para iniciarte
en su estudio, aquí va una somera descripción.
El Cristianismo está basado
en la vida y enseñanzas de Jesús, un Judío que vivió en
Israel durante el primer siglo de esta era, cerca de 2.000
años atrás. La historia de Jesús está contenida en un libro
que los Cristianos llaman Nuevo Testamento, que es parte de
la Biblia Cristiana (Nuestra Torá y Profetas son,
también, parte de la Biblia que usan los Cristianos). Jesús
enseñó un camino para acercarse a D’os. Lo enseñó a Judíos
de su tiempo. Más tarde, después de su muerte, sus
seguidores llevaron esta enseñanza a aquellos que no eran
Judíos. La llamaron “buena noticia” o “evangelio”, porque
prometía que D’os ama a los seres humanos. Aún cuando
cometamos errores, enseñaba Jesús, D’os aún nos ama.
Después que Jesús llegó a
ser un maestro bien conocido en el norte de Israel,
alrededor del año 30 e.c., vino a Jerusalén para Pesaj.
En esos días, Judíos de todo el mundo peregrinaban a
Jerusalén para celebrar Pesaj. Esto lo hacía el mejor
lugar si uno quería divulgar el mensaje de una nueva
religión. En ese tiempo, Jerusalén estaba gobernada por los
Romanos. La reunión de miles de visitantes Judíos hacía que
los Romanos, preocupados por una eventual revuelta,
estuvieran muy nerviosos. Tan pronto como Jesús comenzó a
predicar su mensaje fue apresado por la policía Romana,
juzgado como rebelde y ejecutado públicamente de una manera
horrorosa, clavado en una cruz hasta su muerte. Esa era la
forma habitual en que los Romanos ejecutaban a los
criminales, particularmente cuando querían hacer un
escarmiento público de alguien. Jesús murió tarde un
viernes. Como no podía ser enterrado en Shabat, sus
seguidores pusieron su cuerpo en una bóveda. De acuerdo con
la historia Cristiana, cuando sus seguidores vinieron el
domingo para preparar el cuerpo para su entierro, éste había
desaparecido. Este es visto como el evento más importante,
conocido como la resurrección, en la historia Cristiana. De
acuerdo con esa historia, Jesús apareció posteriormente a
muchos de sus seguidores hablándoles, enseñándoles y
tranquilizándolos.
Los Judíos pueden leer las
historias de Jesús y creer que fue un gran maestro. Podemos
apreciar su mensaje y compararlo con los de otros maestros
Judíos de su tiempo; por ejemplo Hilel. Pero los Cristianos
creen que Jesús fue más que una persona, más que un gran
maestro, incluso más que un profeta. Para los Cristianos,
esa historia de volver después de muerto probaría que Jesús
fue mucho más que humano. El Cristianismo enseña que Jesús
era parte de D’os.
La idea Cristiana básica es
que los seres humanos mienten, engañan, roban, se enfurecen
se hieren entre ellos y cometen innumerables otras maldades.
Esa es nuestra naturaleza humana. Como resultado, es
imposible para los seres humanos acercarse a D’os porque
D’os es perfecto. Este vacío entre la naturaleza humana y la
perfección de D’os es lo que los Cristianos llaman “pecado”.
Muchas veces, enseña el Cristianismo, D’os nos presenta
caminos para remediar ese vacío. Pero los seres humanos
fracasan. Finalmente, D’os ofrece una última solución al
problema del pecado. D’os envía parte de Sí mismo- o
poniéndolo de otra forma, D’os envía a Su hijo-al mundo para
vivir como un ser humano y morir en la cruz. La muerte de
Jesús fue un sacrificio que rompió el poder del pecado en el
mundo.
Para los Cristianos, Jesús
une a D’os con los seres humanos. Jesús es un ejemplo de
cómo una persona puede vivir píamente. La muerte de Jesús en
la cruz es un gran acto de amoroso auto sacrificio que puede
limpiar a los seres humanos de sus pecados y permitirles
vivir más en armonía con D’os. La recompensa por limpiarse
uno mismo del mal y acercarse a D’os es la vida eterna
después de la muerte. Esta recompensa de vida después de la
muerte es lo que los Cristianos entienden por “ser
salvados”. Esta oportunidad de conquistar la muerte es el
gran mensaje de la fiesta de Navidad.
La palabra “Cristo” es la
traducción al griego de la palabra Hebrea “Mashiaj” o
“Mesías”. Literalmente, mesías significa “ungido”, por la
antigua costumbre de que el líder era coronado vertiendo
aceite de oliva sobre su cabeza. La noción Judía comenzó con
la simple esperanza de que un día D’os enviaría un líder
para salvar a los Judíos de las naciones que los oprimían.
Eventualmente, la idea creció a prever un líder que traería
paz a todo el mundo. Los seguidores de Jesús creen que él
fue éste especial líder escogido y así, ellos lo llaman el
Mesías, o el Cristo. Los Judíos, que respetan el
Cristianismo y a sus vecinos Cristianos, lo llaman por su
nombre: Jesús, sin el título de Cristo.
Ocasionalmente, soy
invitado a visitar una iglesia a enseñar sobre Judaísmo.
Siempre me preguntan lo mismo: “¿Por qué los Judíos rechazan
a Jesucristo?” La verdad es que nunca hemos rechazado a
Jesús. Sólo tenemos ideas diferentes sobre D’os y los seres
humanos. Los Judíos, al igual que los Cristianos, saben que
los seres humanos cometen maldades. Pero no creemos que ello
sea inherente a la naturaleza humana. El Judaísmo cree que
los seres humanos escogen entre hacer el bien o hacer el
mal. Cuando escogemos el mal, pecamos, y nos distanciamos de
D’os. Para el Cristianismo, el pecado es algo que somos.
Para el Judaísmo, el pecado es algo que hacemos. El Judaísmo
no cree en un vacío permanente entre D’os y nosotros.
Nosotros creemos que cada vez que escogemos el mal, podemos
anular el daño. Esta es la noción Judía de Teshuvá,
que significa “retornar” o “cambiar”. El Judaísmo enseña que
siempre podemos transformarnos y volver en armonía con D’os.
Para ayudarnos, D’os nos ha dado la Torá y sus
preceptos como una forma de vivir píamente. Este es el gran
mensaje de Iom Kipur.
Hay mucho que el Judaísmo y
el Cristianismo comparten. Creemos en un solo D’os. Creemos
que todas las personas son creadas a imagen de D’os y son
preciosas. Compartimos las enseñanzas de los Diez
Mandamientos y muchas otras lecciones de la Biblia. Pero
somos religiones diferentes, con diferentes ideas y formas
de celebrar la vida.
(CONTINUARA)